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lunes

Fiestas Primavera en Murcia

El Bando de la Huerta: es la fiesta por antonomasia de la ciudad de Murcia, que se celebra el primer martes después de Semana Santa, abriendo el ciclo de las Fiestas de Primavera, convirtiendo a la ciudad en una singular Huerta plena de murcianos con la vestimenta regional.
La jornada comienza temprano, con una ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta, patrona de la ciudad, frente a la fachada de la Catedral. Por la tarde parte el Desfile que recorre el centro de la ciudad, obsequiando a todo el mundo con los productos que llenan las carrozas.
Indumentaria tradicional: Murcia ha sido desde siempre una zona de paso y frontera. Debido a este motivo su indumentaria tradicional ha asumido y ha dejado numerosas influencias en las provincias anexas.
Sin embargo, también la impronta del pensamiento murciano se deja entrever en sus trajes populares.
La huerta de Murcia es un patrimonio etnográfico y cultural innegable.
Las faldas, refajos, camisas y adornos de las mujeres murcianas, y los zaragüelles, chalecos y chaquetillas de los hombres de la Región han sido modelo en muchas de las provincias cercanas a Murcia. En la Indumentaria Tradicional murciana se puede diferenciar tres trajes, cada uno adecuado a un momento de la vida: el trabajo agropecuario, las ceremonias religiosas y los días festivos.
Desfile de las Flores: El Desfile de las Flores es la denominación actual de lo que tradicionalmente se conocía como la Batalla de Flores.
Bellas murcianas, algunas ataviadas con el traje regional sobre artísticas carrozas con un ornamentación y decoración esencialmente floral.
El Desfile también conocido como Murcia en Primavera es una exaltación de la estación con todo su significado donde se lanzan mas de 200.000 flores y obsequios a los asistentes
En este desfile, que se celebra el miércoles de pascua, participan carrozas alegóricas a los festejos tradicionales de nuestras fiestas de Primavera, así como otros temas. La artísticas carrozas están decoradas con flores naturales y muestran la belleza de las flores de los huertos y jardines murcianos. Bandas de música, grupos de animación y otros elementos forman parte del cortejo.
Entierro de la Sardina: El Entierro de la Sardina no tiene la raíz ancestral y mítica del Carnaval. Mucho más joven, esta fiesta del final de la Cuaresma, se nutre, para su explosión en Primavera, de las raíces y formas del Carnaval.
Ya se ha hecho fiesta y se enmarca dignamente en la tradición y la historia, rehaciendo el mito primitivo que se mantiene en toda la ribera del mar. Así que la fiesta llega a alcanzar el dramatismo litúrgico de los misterios de Eleusis. La luz de las antorchas y el ritmo acelerado de los pulsos, mientras Dionisios gobierna y patea, prepara el reventón de los odres, y el vino corre y enloquece. Se incorporó a Murcia esta fiesta por natural condición de la tierra, y mimetizó el pasado sin alterar apenas este presente que cierra con fascinante algarabía las fiestas de primavera. En el Entierro de la Sardina hay un reencuentro de la memoria con las raíces y la expresión del mito. Su significado te acerca a aquellos días casi fuera del tiempo en el que los juegos, la fiesta y las costumbres eran iguales en el fondo de la conciencia.
En la fiesta de ahora, toda es rito, naturaleza demoníaca, realidad enigmática del recuerdo y del tiempo vivido, que recogen esas imágenes que no tienen origen y revelan la carne de que estamos hechos. Al amanecer llegará la serena sorpresa de la luz morada y el aire limpio, anunciado, como la fiesta, los días de más allá.
Ven a disfrutar de las Fiestas de Primavera de Murcia, 
NO TE ARREPENTIRAS!!!!

domingo

La Tomatina

La Tomatina es una fiesta que se celebra en el municipio valenciano de Buñol, en la que los participantes se arrojan tomates los unos a los otros. Se celebra el último miércoles del mes de agosto, enclavada dentro de la semana de fiestas de Buñol.
Este año (2013)  sera el miercoles dia 28.


Historia de laTomatina:
Todo comenzó el último miércoles de agosto del año 1945, cuando unos jóvenes pasaban el rato en la Plaza del Pueblo para presenciar el desfile de gigantes y cabezudos y otros actos de la fiesta.
Los chicos decidieron hacerse un hueco dentro de la comitiva de un desfile con músicos, gigantes y cabezudos.
El ímpetu de los jóvenes hizo que cayera un participante que, preso de la ira, empezó a golpear todo lo que encontraba a su paso. 
Por un capricho del destino, allí había un puesto de verduras que fue pasto de la multitud enfurecida: la gente empezó a tirarse tomates de unos a otros hasta que las fuerzas del orden público pusieron fin a aquella batalla vegetal.
Al año siguiente, los jóvenes repitieron el altercado de forma voluntaria y llevaron los tomates de su casa. Aunque la policía disolvió en sucesivos años la reciente tradición, los chicos, sin saber nada, habían hecho historia.
La Tomatina fue prohibida a principios de los 50, cosa que no disuadió a sus participantes que llegaron a ser, incluso, detenidos.
 Pero el pueblo habló y la fiesta volvió a permitirse, uniéndose más participantes y tornándose cada vez más frenética.
La fiesta fue, de nuevo, cancelada hasta 1957, cuando, en señal de protesta, se celebró e entierro del tomate: una manifestación en la que los vecinos portaron un ataúd con un gran tomate dentro.
El desfile se acompañó con una banda de música que interpretaba marchas fúnebres y su éxito fue total. Finalmente se  permitió la Tomatina y se instauró la fiesta de forma oficial.
La fiesta comenzó a ser popular en el resto de España gracias al reportaje de Javier Basilio, emitido en el programa de Televisión Española Informe semanal en 1983.
Desde entonces, año a año crece el número de participantes y el entusiasmo por La Tomatina.
El éxito ha llevado a que La Tomatina de Buñol fuera declarada en 2002 Fiesta de Interés Turístico Internacional por la Secretaría General de Turismo
Reglas para participar en La Tomatina:
-No entres botellas ni objetos duros; puedes producir accidentes y daños a tus compañeros de batalla
-No rompas ni lances camisetas
-Aplasta los tomates antes de lanzarlos; el golpe será menos contundente
-Mantén una distancia prudencial con los camiones
-Deja de lanzar tomates cuando oigas el disparo de la segunda carcasa 

Consejos Practicos:
-Elige zapatillas cerradas que luego puedas desechar; es preferible a las chanchas, que puedes perder en la batalla del tomate.
-Lleva ropa vieja o que no vuelvas a usar más; lo más probable es que acabe para tirar.
-Las gafas de bucear pueden venirte muy bien.
-El ácido del tomate pica mucho en los ojos, pero limpia la piel que da gusto.
-Si quieres hacer fotos, utiliza una cámara resistente al agua Si no eres de Buñol y tienes que hacer noche, no olvides buscar alojamiento con antelación.
-No te pierdas el palojabón: un poste untado en jabón y del que cuelga un jamón. El que consigue llegar a él, se lo queda.
-Y, por supuesto, disfruta al máximo. Es una gozada liberar adrenalina dando tomatazos a diestro y siniestro durante una hora.
Como llegar a Buñol:
A Buñol se puede acceder desde Valencia o Madrid por autovía o en tren. Buñol está a 35 kilómetros de Valencia y lo más sencillo es acceder por la autovía A-3 o a través de la línea C3 de tren de cercanías.
Si accedes a Buñol con tu vehículo particular ten siempre en cuenta las instrucciones e indicaciones de zonas de aparcamiento. 
Intenta llegar a Buñol con la suficiente antelación, La Tomatina comienza a las 11 horas, pero son muchos los miles de personas que acceden al recinto.

jueves

Caballos del Vino

Caballos del Vino
La tradición popular y legendaria, pone el nacimiento del rito de la carrera y de la subida del vino en el siglo XIII, en plena frontera de la Caravaca cristiana y castellana frente al reino nazarí de Granada.
Hay un cerco de los musulmanes; la Orden Militar del Temple defiende a la población, que se refugia tras las murallas de la fortaleza. Se corrompen las aguas, produciéndose una epidemia.
Entonces, unos caballeros templarios burlan la vigilancia de los moros y, después de llenar unos pellejos de vino, burlan otra vez el cerco, introduciendo el vino en el cual bañaron la Reliquia de la Cruz y se lo dieron a beber a los enfermos, que sanaron.
De aquí, se afirma, deriva la subida y la carrera posterior de los caballos. En el primer tercio del siglo XIX, el festejo adquiere su estructura consolidada.
El simple recorrido, casi procesional, de varios caballos en fila ocasionó la carrera, espoleados por los mozos que los conducían.
La concurrencia de gentes en la cuesta aumentó para animar y aplaudir a los distintos caballos.
El vino dejó de subirse en pellejos, pero permaneció la bendición y la carrera inseparablemente unidas al rito de la Cruz. El festejo ya había nacido. La existencia de los Caballos del Vino está documentalmente probada desde hace tres siglos, confluyendo en este festejo una serie de elementos sociales, culturales, históricos, religiosos y tradicionales que superan el simple evento festivo y lo convierten en una manifestación antropológica reconocida como única en el mundo.
A lo largo de su historia, han sufrido diversas vicisitudes, pero el festejo ha sabido subsistir a todas ellas, adaptándose a las circunstancias y manteniendo toda su pureza e integridad.
La fiesta se ha transmitido de generación en generación sin normas escritas.
Cientos de miles de visitantes se reúnen en Caravaca de la Cruz para vivir en directo la mítica carrera de los Caballos del Vino en la mañana del 2 de mayo.
Cuatro mozos recorren en pocos segundos, asidos al caballo, una distancia de 80 metros hasta alcanzar la explanada del Castillo, rememorando así el momento en que los templarios rompieron el cerco moro introduciendo en el recinto unos pellejos de vino para sanar a los enfermos prisioneros.
La carrera transcurre en menos de diez segundos, instantes intensos y desbocados protagonizados por cuatro hombres y el caballo que se abren paso entre una multitud de miles de personas.
Se trata de un espectáculo lleno de color y calor, en el que sólo alcanzan el éxito aquellos que completan la carrera sin soltarse del animal y realizando el menor tiempo entre las sesenta peñas caballistas participantes en el festejo.
Los Caballos del Vino van engalanados con ricas y costosas ropas bordadas a mano pacientemente con hilos de oro y plata, canutillo y pedrería, las cuales también compiten en originalidad en el Concurso de Enjaezamiento.
Rostros de personajes conocidos de la ciudad quedan inmortalizados en las ropas de los caballos con un realismo asombroso
El 4 de noviembre de 2011 el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia declara la fiesta de 'Los Caballos del Vino' de Caravaca de la Cruz como Bien de Interés Cultural con carácter etnográfico.
Los Caballos del Vino son candidatos a ser declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.