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jueves

A veces se ilumina lo que es sombra

A veces se ilumina lo que es sombra
A veces se ilumina lo que es sombra, otras veces
lo que es noche perpetua para mi pensamiento,
y sé cómo coinciden las aves y los peces,
los hombres y los árboles, la eternidad y el viento.
Pero también a veces la noche se ilumina
con el relámpago triste hasta lo más lejano;
y no comprendo entonces el rencor de la espina,
ni los pozos sin agua, ni los surcos en vano.
Y así es mejor ser ciegos, vagar en las tormentas
y olvidar las preguntas que nadie nos responde;
y seguir en las sombras, peregrinando a tientas
sin saber hasta cuándo, ni por qué, ni hasta dónde.
José Ángel Buesa

Buenas noches, tristeza

La vida siempre acaba mal.
Siempre promete más de lo que da
y no devuelve nunca el furor,
el entusiasmo que pusimos
al apostar por ella.
Es como si cobrase en oro fino
la calderilla que te ofrece
y sus deudas pendientes
-hoy por hoy-
pueden llenar mi corazón de plomo.
No sé por qué agradezco todavía
el beso frío de la calle
esta noche de invierno,
mientras que me reclaman, parpadeando,
sus ojos como luces de algún puerto.
Por qué espero el calor que se fue tantas veces,
el deseo por encima de todas las heridas.
Pero acaso me calma una tibia tristeza
que ya no me apetece combatir.
Todo sucede lejos o se apaga
como los pasos que no doy.
La vida siempre acaba mal.
Y bien mirado:
¿puede terminar bien lo que termina?

Amor de amantes

Amor de amantes , prohibido e intenso
que late de un instante, que vive de un suspiro.
Amor que desafía a la vida por no tener su destino,
amor que en el silencio te extraña, al no tenerte al lado mío.
Amor que fluye en la sangre, que vibra con solo verte.
Si la vida me regala solo segundos de tus besos,
solo un corto tiempo del destino,
bastara una mirada cómplice del alma,
para unir nuestros cuerpos, en este huracán prohibido.
Cuerpos que sin culpa se sienten libres, sin culpa te siento mío...
sentimiento que nace cuando estas a mi lado,
que vive al fundirte conmigo.
Se que inicias una nueva etapa de tu vida,
Prométeme mi fiel amante, que me llevarás en secreto,
me sentirás en tu piel, en tu sangre,
y me mantendrás viva en tu cuerpo

Tarde gris

Porque la tarde es gris y todos hablan
yo escucho dilatarse un gran silencio.
Las gentes van juntando más palabras:
yo no sé de sus voces ni sus ecos.
Los árboles se alejan lentamente
entre la tibia niebla del paseo
mientras las frases caen como gotas
y apenas van cambiando los acentos.
Porque la tarde se va haciendo noche
los murmullos son más, los ruidos menos
y los pájaros se hunden en la sombra:
aún los oigo cantar; ya no los veo.
Tanto sonido inútil, derramado,
si dos palabras bastan hoy: te quiero.

Amor de mis entrañas, viva muerte


Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
Federico Garcia Lorca

Prodigando sonrisas

Prodigando sonrisas
Prodigando sonrisas
que aplausos demandaban,
apareció en la escena, alta la frente,
soberbia la mirada,
y sin ver ni pensar más que en sí misma,
entre la turba aduladora y mansa
que la aclamaba sol del universo,
como noche de horror pudo aclamarla,
pasó a mi lado y arrollarme quiso
con su triunfal carroza de oro y nácar.
Yo me aparté, y fijando mis pupilas
en las suyas airadas:
¡Es la inmodestia! al conocerla dije,
y sin enojo la volví la espalda.
Mas tú cree y espera, ¡alma dichosa!,
que al cabo ese es el sino
feliz de los que elige el desengaño
para llevar la palma del martirio.
Rosalía de Castro Ludovico Einaudi - Fly

Quiero hablar de tu amor

Quiero hablar de tu amor, porque es el mío...
Quiero hablar de tu amor, porque es el mío:
decirme tu impaciencia y tu sorpresa,
tu soledad de mí que en mí no cesa,
tu sed que ignora el borde del hastío.
Quiero decir tu dulce desafío,
tu inseguro temblor y tu certeza,
tu júbilo que es casi una tristeza,
tu miedo indetenible como un río.
Quiero hablar de mi amor, porque es el tuyo:
porque estoy en el grito y el arrullo
-desesperado actor, mudo testigo-
porque soy quien se va pero regresa
para morder tu mano, mientras besa,
porque soy el que otorga. 
Y el mendigo.

Amor eterno

Amor eterno
Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.
Gustavo Adolfo Bécquer

Yo no soy yo

YO NO SOY YO
 Soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pié cuando yo muera.
Juan Ramón Jiménez

ALMA AUSENTE

ALMA AUSENTE
No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el rasgo negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque to has muerto para siempre.
Porque, to has muerto para siempre
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
TardaRá mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

Perdón

Perdón
Asomaba a sus ojos una lágrima
y... mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y enjugó un llanto,
y la frase en mi labio expiró.
Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿Por qué calle aquel día?.
Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?.
Es cuestión de palabras, y, no obstante,
ni tu ni yo jamás,
después de lo pasado convendremos
en quién la culpa está
¡Lástima que el amor un diccionario
no tenga donde hallar
cuando el orgullo es simplemente orgullo
y cuando es dignidad!

Fuiste un pedazo de sol en mi camino

Fuiste un pedazo de sol en mi camino
Leyenda fuiste tú en mi vida,
un pedazo de sol en mi camino,
aroma de pachulí en mi jardín,
pirotecnia preparada con amor.
Recuerdos surgen de miel y hiel,
 as flores se deshojan en un "me ama si o no".
Volverás y será un lamento,
Volverás y nada habrá ya aquí
Volverás y todo habrá cambiado ya.

NOCTURNO VII

NOCTURNO VII 
Ahora que ya te fuiste, te diré que te quiero.
Ahora que no me oyes, ya no debo callar.
Tú seguirás tu vida y olvidarás primero...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar.
Hay un amor tranquilo que dura hasta la muerte,
y un amor tempestuoso que no puede durar.
Acaso aquella noche no quise retenerte...
y ahora estoy recordándote a la orilla del mar.
Tú, que nunca supiste lo que yo te quería,
quizás entre otros brazos lograrás olvidar...
Tal vez mires a otro, igual que a mí aquel día...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar.
El rumor de mi sangre va cantando tu nombre,
y el viento de la noche lo repite al pasar.
Quizás en este instante tú besas a otro hombre...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar...
José Ángel Buesa

Verdad es

Verdad es
Cada día
me acerco más a mi esqueleto.
Se está asomando con razón.
Lo metí en buenas y en feas sin preguntarle nada,
él siempre preguntándome, sin ver
cómo era la dicha o la desdicha,
sin quejarse, sin
distancias efímeras de mí.
Ahora que otea casi
el aire alrededor,
qué pensará la clavícula rota,
joya espléndida, rodillas
que arrastré sobre piedras
entre perdones falsos, etcétera.
Esqueleto saqueado, pronto
no estorbará tu vista ninguna veleidad.
Aguantarás el universo desnudo.
Juan Gelman

Era mi amiga

Era mi amiga
Era mi amiga, pero yo la amaba
yo la amaba en silencio puramente,
y mientras sus amores me contaba
yo escuchaba sus frases tristemente.
Era mi amiga, pero me gustaba
y mi afán era verla a cada instante.
Nunca supo el amor que yo albergaba
porque siempre me hablaba de su amante.
Era mi amiga para todo el mundo
porque a nadie mi amor yo confesaba,
pero yo la quería muy profundo
y forzosamente me callaba.
Era mi amiga, y mi cuerpo sentía
estremecer si ella me miraba,
al oírla junto a mí feliz me hacía
más de este amor ella nunca supo nada
y aunque sólo mi amistad yo le ofrecía,
era mi amiga, pero yo la amaba.
José Ángel Buesa

Definiéndote

Definiéndote
Un amor, un deseo
Un recuerdo, una sonrisa,
Una tristeza, una lágrima,
Un adiós, una esperanza,
Una caricia, una entrega,
Un abrazo, un te quiero,
Una ausencia, un lamento,
Una distancia, un llamado,
Un suspiro, una nostalgia,
y así, interminablemente,
las palabras se entrelazan,
las palabras se confunden,
El corazón bulle,
El corazón llora,
El corazón canta,
y mis labios dicen
"Je t'aime"

DEFINIENDO EL AMOR

DEFINIENDO EL AMOR
Es hielo abrasador, es fuego helado, 
es herida, que duele y no se siente, 
es un soñado bien, un mal presente, 
es un breve descanso muy cansado. 
Es un descuido, que nos da cuidado, 
un cobarde, con nombre de valiente, 
un andar solitario entre la gente, 
un amar solamente ser amado. 
Es una libertad encarcelada, 
que dura hasta el postrero paroxismo, 
enfermedad que crece si es curada. 
Este es el niño Amor, éste es tu abismo: 
mirad cuál amistad tendrá con nada, 
el que en todo es contrario de sí mismo
Quevedo

Ay, sólo un hombre y una mujer en la noche

Ay, sólo un hombre y una mujer en la noche
Ay, sólo un hombre y una mujer en la noche, bajo la lluvia!
Los transeúntes pasan en la sombra hacia el silencio sin fin.
Y yo estoy solo, muriendo y muriendo en cada palabra que no digo,
en un rincón oscuro donde no llegan las estrellas.
Digo que es triste ver el rocío temblando sobre las rosas,
y que el alegre canto de los pájaros es triste también.
Yo estoy solo y tú estás lejos, y la noche nunca termina.
Ah, morir de pronto, mirando el árbol que crece en cada hoja verde!
Sí, es inútil amar, y es inútil recordar y olvidar tantas cosas pequeñas.
Y morir es más terriblemente inútil aún.
Y, sin embargo, por las calles húmedas, en las noches de otoño,
otro hombre y otra mujer se dirán las mismas palabras fugaces y eternas.
Y yo habré muerto. Y seguirá lloviendo en estas noches dulcemente tristes,
cuando se cierran las ventanas y las muchachas suspiran sin saber por qué.
José Ángel Buesa )

Amor

AMOR
Grácil volar de leves ruiseñores,
núbil campaña de cristal tallado;
el ensueño del sueño de mi Amado
es el prístino amor de mis amores...
Rosal de amor que da sus rojas flores
en un desvelo reposado;
y cuanto más amor, más desvelado
abrirá el corazón los surtidores.
Desnuda, amor, con júbilo me entrego...
¡Un éxtasis divino de sosiego
me ha de bañar de luz y de rocío...!
¡Mi linda flauta de marfil y oro,
en un preludio del más casto lloro
me dice, amor, amor, que ya eres mío!
Stella Sierra

La sed insaciable

LA SED INSACIABLE
Decir adiós... 
La vida es eso.
Y yo te digo adiós, y sigo...
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso.
Amar y amar toda la vida,
y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama...
Y no saber por qué se olvida...
Coger las rosas una a una,
beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
que no conduce a parte alguna.
Buscar la luz que se eterniza,
la clara lumbre durarera,
y al fin saber que en una hoguera
lo que más dura es la ceniza.
Sentir más sed en cada fuente
y ver más sombra en cada abismo,
en este amor que es siempre el mismo,
pero que siempre es diferente.
Porque en sordo desacuerdo
de lo soñado y lo vivido,
siempre, del fondo del olvido,
nace la muerte de un recuerdo.
Y en esa angustia que no cesa,
que toca el alma y no la toca,
besar la sombra de otra boca
en cada boca que se besa...
José Ángel Buesa