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martes

Hoy te he vuelto a recordar...

He estado leyendo nuestras conversaciones antiguas.
Sé que no debería, aún no sé porque lo he hecho.
Tal vez quería estar triste y tú siempre eres la escusa perfecta para ello.
Me encantaría tener el valor de gritarte que todavía te escribo, que cada letra es una bala con la esperanza de que te roce el corazón y te des cuenta que aún pienso en ti.
Que aunque lo niegue, aún me queda la esperanza de que algún día, en cualquier momento me cruce con su sonrisa y sientas que el paso del tiempo no nos ha afectado lo más mínimo.
Que te des cuenta que por mucho que diga que te he olvidado… mi corazón opina lo contrario
Ahora soy yo la que no tiene valor para decirte que desde que te perdí solo soy capaz de encontrarme en nuestras antiguas fotos, en nuestros recuerdos, en aquel amor que iba a durar para siempre.
No sé si aún te acuerdas de mi, si cuando escuchas nuestras canciones aún dibujas una sonrisa, si te acuerdas de aquella tarde que te prometí que nunca dejaría de quererte.
No sé si aún buscas entre tus cosas los restos de un amor que terminó justo cuando era momento de quedarnos para siempre Sólo espero que algún día, cuando nos volvamos a cruzar poder decirte que nunca he dejado de quererte, Nunca.
Y que hay amores que siempre estarán presentes, por más que pasen unos meses, unos años
Una vida…

Mundos divididos

jueves

He aprendido....

He aprendido que los amores pueden llegar por sorpresa o terminar en una noche. 
Que grandísimos amigos pueden volverse grandísimos desconocidos, y que por el contrario, un desconocido puede volverse alguien inseparable. 
Que el “nunca más”, nunca se cumple y que el “para siempre”, siempre termina. 
Que el que quiere, lo puede, lo sigue, lo logra y lo consigue. 
Que el que arriesga no pierde nada, y el que no arriesga, no gana. 
Que el físico atrae, pero la personalidad enamora. 
Que si quieres ver a alguien, díselo, mañana será tarde. 
Que el sentir dolor es inevitable, pero sufrir es opcional. 
Y sobretodo, he aprendido que no sirve absolutamente de nada, seguir negando lo inevitable.

martes

QUIÉN SOY…?

Quién soy…?
Sin ti no soy quien soy, sin ti no puedo serlo.
Sin ti todo cambia, sin ti nada es igual.
Sin ti no es fácil, sin ti no es posible.
Sin ti no quiero luchar, sin ti sería abandonar.
Sin ti no tengo camino, sin ti me perderé.
Sin ti no tengo vida, sin ti no la quiero.

Quién soy…?
Quién soy sin ti…? Sin ti no soy nadie.

L.A.T.E.

LOCURA DE UN AMOR PLATÓNICO

Mis entrañas se abrirán y absorberán de ti.
Mis pensamientos ocultos se revelarán y abrazarán tu persona.
Buscaré en la oscuridad y la removeré hasta convertirla en luz para ver tu rostro y poder acariciar tu alma.
Pasaré por situaciones indeseadas, deseándolas cada vez más por ver un instante de ti.
Abriré mi cuerpo, lo desgajaré si es necesario si mi corazón dejase de pensar en ti tan solo un momento.
Provocaré remolinos de viento para poder acariciar el aire simplemente por qué huele a ti.
Me ahogaré en lágrimas caídas de aquel momento perdido, aquel momento que pudo ser y no fue.
Burlaré el mismo destino para poder pertenecerte antes incluso de que eso fuese posible.
Oiré tu hablar y rastrearé tus palabras hasta dar con tu boca.
Confiaré mi vida al infortunio hasta encontrar la flor de tu pelo recuperando así la esperanza.
Alimentaré el fuego del mismo infierno para poder sentir el calor que emana de tu cuerpo.
Ahora te busco y no te encuentro, te llamo y no acudes….
L.A.T.E.

domingo

TAMBIÉN ESTÁN…

Hace un tiempo escribí sobre las mujeres que estaban, que sí, que lo sé, que se me olvidaron muchos tipos de ellas, pero no me pídas tanto.
Pero hoy no, hoy no quiero olvidarme de los que están de verdad, que eso de ”todos los hombres sois iguales” está pasado de moda y no fué más que una serie de televisión y una película.
Están los que no creen en el amor de una noche, en esos que no regalan besos alquilados, porque saben que luego le van a cobrar la fianza, los que quieren de verdad y no se asustan, los que tienen detalles del tipo ”buenos días bombón” al whatsApp, que te provocan una sonrisa con las legañas aún pegadas.
Los que no te fallan por muchos que fallen, los que no prometen hasta que te la meten, los que prometen a secas, y lo peor de todo, que cumplen su palabra.
Los que se quitan la chaqueta cuando refresca para dejartela a ti, y previamente la perfuma con su colonia para que a ti se te coja un pellizquito en la barriga; están los que saben estar, eso son los más escasos, tampoco es cuestión de metirte tesoro.
Están los que se ponen nerviosos esperándote a que llegues a la primera cita y al despedirse, no saben si darte un beso o darte las gracias por ese tiempo.
Están los locos comprometidos, los que en vez de llevarte a un restaurante caro a venderte humo, te meten en una tasca de mala muerte, y al salir, sientes que hacía tiempo que no te lo pasabas tan bien. Están los que saben escribir paranoias desde dentro, intentando que a tí se te dibuje una sonrisa en la cara como ahora mismo.
Los que prefieren un día contigo entre cuatro paredes y un techo, cumpliendo la oferta que un día te escribió, y que tú aceptaste encantada.
Está el que se hace el sueco porque el miedo no le deja avanzar, pero se derrite como el queso de la pizza cuando te ve.
Está el que va de chulo por la vida, pero cuando está contigo es un cachorro de labrador indefenso…ese que llora más de lo que crees cuando nadie mira.
Están los bailones, los que saben que a golpe de cadera te conquistan igual que con una sonrisa.
Están los que no quieren que le levantes unicamente el ”miembro” una noche, sino que prefieren que levantes las persianas de tu cuarto estando él, toda una vida.
Están los que te quieren a ti, y luego se quieren ellos, prioridades se llama. Los que no veías hace tiempo porque ya no te das besos con él, y al encontrártelo por CAUSALIDAD, el corazón se te pone en el paladar.
Los que a modo de broma se te declaran, pero tú no te lo crees porque todavía no te enteras que la mayoría de las más sinceras declaraciones de amor, se hacen entre risas.
Los que te hacen perder la cabeza, pero como consecuencia hace que te encuentres tú; están los padres sin hijos, y los hijos sin padres.
Los que saben lo que duele la vida porque casi nada les duele ya.
Los que regalan flores porque son CABALLEROS sin caballo, los que te rozan la mano y te quemas, los que cocinan, y los recogen la mesa para que tú te quedes tranquila antes de traerte el postre…
Y están aunque no te lo creas, los que prefieren a la gente bonita como tú, en vez de a la gente que sólo es guapa…esos que cuando NO están, un día se te hace más largo que tres otoños.

Cuando dos personas se separan

Cuando dos personas se separan los caminos se bifurcan. 
¿Quien sabe si esos caminos volverán a unirse algún día? 
Dejamos atrás sonrisas, lagrimas, recuerdos, días e incluso años. 
Tantos momentos abandonados en la nada, y los pequeños trocitos que permanecían se van perdiendo por esos caminos hasta que todo se reduce a nada. Es ahí cuando conoces el valor de un momento que ahora ya es solo un recuerdo. 
Quien se va para siempre nunca fue tuyo en su momento. 
Pero lo que no se, es si esos caminos deberían volver a unirse algún día.

Me pregunto....

Me pregunto si guardas aún un latido para mí, si cada domingo al terminar el día, aprietas los ojos y me nombras bajito.

sábado

ESTÁN…


Están las que son guapas, esas que te quedas mirando cuando te las cruzas por la calle y la sigues hasta con el rabillo del ojo vayas con quien vayas.
Están las que necesitan una subida de autoestima a base de que le den a ”me gusta” a sus fotos en la redes sociales, sin ni siquiera darse cuenta del jodido potencial que tienen. Las que juzgan con sabor y sin sentido, las que son independientes, independientemente de como sean.
Están de las que no te quieres separar porque parece que el reloj tiene agujas de colibrí porque se te pasa el tiempo volando a su lado.
Están las que te hacen fumarte un cigarro con ellas y disfrutarlo más que una noche de fiesta entera; las que no se enteran que con los ojos escriben historias y vuelcan corazones; están las que te lo roban sin querer y hacen que lo de tirarse en paracaídas, sea una auténtica cosas de niños.
Están las que te provocan más vértigo y cosquillas en la barriga, que mirar hacia abajo desde lo alto del mayor de los edificios. Las hay místicas, esas que queman incienso y hacen yoga, y te depuran el alma a modo de ”namasté”.
Están las que se arreglan para salir de fiesta, sin saber que detrás de esa careta, están sus caras, con un encanto único cada una, y eso el la auténtica fiesta pero no se dan cuenta.
Están las luchadoras, las que tienen mil historias y aún así tienen gestos de colores incluso en los días más oscuros.
Están las princesas, las que todavía se emocionan viendo una peli de Disney y se encuentran con la niña que tienen. Y hay muchas más que seguro que se le olvidan…y luego…luego está ELLA, sí, así, con mayúsculas, la que te llega hondo y echa el ancla en tu alma, esa que entra a un bar y se hace el silencio y el murmullo a la vez, a la que ves recogerse el pelo y piensas que no quieres que acabe ese puñetero espectáculo; la que te escribe un whatsApp y tú estás comiendo, y se te quita el hambre, la que siendo princesa se recoge el vestido, se quita la corona y los tacones, se enfunda la armadura, coge las armas, se pone a tu lado en la guerra y te dice ”a por ellos”, esa que cuando te sonríe, aunque no la veas…te desarma y te desalma….
F.B.L.